«El profesor no es el sabio, el sofista, que conoce las respuestas de antemano. Es el filo-sofo, que ama el saber. Se da cuenta de que no sabe y quiere saber y conocer más, junto con sus alumnos. No da respuestas que no tiene y que pueden matar toda necesidad de investigación y de creatividad de los alumnos, sino que camina a su lado. No manipula ni adoctrina, ilusiona. Hace emerger la autonomía y la madurez. Es un eslabón imprescindible en la cadena de la vida de sus estudiantes. Es importante, pero es solo este eslabón. Estudiantes y profesor construyen la verdad de cada uno, su verdad, su vida. El conocimiento es vida, diálogo. Nadie se educa solo. Interpreta el mundo e invita a que los chicos interpreten el suyo. El profesor responde ante los alumnos, ante las familias y ante la sociedad, en el ejercicio de sus funciones. Todo el mundo debe ser responsable en el puesto que ocupa». José María Calvo de Andrés es doctor en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid y licenciado en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid. Ejerció como profesor de Filosofía y Psicología en la Univer